lunes 8 DE agosto DE 2022

«Que se vaya Lasso no es golpismo, es una salida constitucional»

Ecuador es una olla a presión. La crisis económica trajo como consecuencia la salida del movimiento indígena a las calles con planteos similares a los de octubre de 2019 contra el gobierno del entonces presidente Lenin Moreno. La pandemia y la guerra agravaron los problemas y el presidente Guillermo Lasso no encuentra manera de dar respuestas a los reclamos. 

En el medio de la tensión, detuvieron al líder indígena Leónidas Liza en lo que fue una decisión del Presidente de extremar su posición contra los manifestantes y radicalizar el escenario actual. En este marco, aparece con fuerza la posibilidad de aplicar la figura constitucional de «muerte cruzada» que disuelva el parlamento y convoque a nuevas elecciones. Esto puede ser invocado tanto por el Ejecutivo como por la Asamblea Nacional. 

En ese contexto, la líder de la bancada de Revolución Ciudadana habló con LPO y sostuvo que la muerte cruzada «no es un intento de golpe contra Lasso sino una salida constitucional a la crisis». En la oposición correísta esperan que Lasso tome las riendas de la decisión pero no descartan iniciar el proceso para juntar los 92 votos necesarios.

En el correísmo insisten en que se trata de una salida constitucional y no de un golpe de estado pero advierten que «la pelota está en la cancha del Presidente, sino se hace cargo, tendremos que hacerlo nosotros». El ex presidente y líder de la oposición, Rafael Correa, fue más allá y propuso juntar firmar para revocar el mandato de Lasso. 

Los indígenas esperan el llamado del Presidente para debatir los 10 puntos de sus reclamos entre los que se destacan suspender el incremento al precio de los combustibles, una renegociación de las deudas de los clientes del sistema financiero nacional, la regulación de precios de productos del campo, la derogación de los decretos 95 y 151 que promueven el aumento de la explotación petrolera y la minería, respetar la consulta previa, libre e informada para iniciar proyectos extractivos en territorios comunitarios e indígenas y regular los precios de productos de primera necesidad para evitar intermediaciones.

¿Cómo está la situación?

La situación es que ya llevamos casi dos semanas de movilizaciones de todos los sectores sociales contra la política de Guillermo Lasso. Esto es importante de graficar porque, si bien hubo una convocatoria del movimiento indígena, se han sumado organizaciones sociales, campesinas, estudiantes, feministas, trabajadores del sector publico y jóvenes, y esto es muy importante porque significa que hay una gran cantidad de ciudadanos movilizados.

La movilización dio un giro a partir de la detención del presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), Leonidas Iza, que fue un punto de quiebre que exacerbó a las organizaciones sociales que e hizo que comenzaran a movilizarse a la capital. Esto permeó en mercados y sectores que paralizaron la actividad económica. La realidad es que las convocatorias han ido incrementando y las movilizaciones son cada vez mas nutridas.

El Comité de Paro ha emitido un documento con un planteo al gobierno pidiendo diálogo sobre 10 demandas concretas que debería ser respondido por el Gobierno. No son sólo demandas de los indígenas sino también de los sectores medios.

¿Es posible la aplicación de la muerte cruzada por parte de la Asamblea Nacional?

Son salidas constitucionales. La Constitución de Montecristo de 2008 fue construida en base a estas dinámicas que vive el pueblo ecuatoriano históricamente. Cuando hablamos de la posibilidad de que existe dentro del país una situación de conmoción interna hay salidas que ofrece la Carta Magna, en su articulo 148, que dice que el presidente puede disolver la Asamblea Nacional y en 6 meses convoca a elecciones. Esa es una salida. Hay otro camino que es parlamentario, por eso esta figura se llama muerte cruzada. Si la activa el Parlamento o la activa el Ejecutivo ninguna de las dos instancias «llegan vivas». Si este dispositivo lo activa la Asamblea Nacional (artículo 130 de la Constitución) es para discutir la destitución del presidente pero también se disuelve la Asamblea. Son caminos para utilizarse en momentos de crisis como el que vivimos.

Nosotros como organización política hemos puesto nuestros cargos a disposiciones y le dijimos al Presidente que si él lo considera y las condiciones no dan, que firme el decreto y nos vamos a casa todos. Sin embargo hay otros sectores, sobre todo de los grandes medios, que tergiversaron esto y hablan de golpsimo. No hay nada de eso, seria desconocer que los golpes los dan los militares y no los civiles pero bueno, son tergiversaciones de medios aliados al Gobierno. Lo cierto es que estamos hablando de salidas constitucionales y si bien en este momento hemos puesto la pelota en la cancha de Lasso, puede ser una iniciativa de la Asamblea Nacional.  

Cuando hablamos de la posibilidad de que existe dentro del país una situación de conmoción interna hay salidas que ofrece la Carta Magna, en su articulo 148, que dice que el presidente puede disolver la Asamblea Nacional y en 6 meses convoca a elecciones. Esa es una salida. 

Necesitan 92 votos para impulsarla. ¿Llegan a ese número?

Eso es otro debate. Nosotros somos la primera minoría con 48, no tenemos los números para activar esta decisión, por eso hay que dar un debate interno para que las otras fuerzas políticas también depongan posiciones y busquen acuerdos internos, no depende la Revolución Ciudadana, sino de todo el Parlamento. 

¿Entonces ustedes podrían encarar esas negociaciones con los otros bloques?

Estamos viendo. Hay cosas que están ocurriendo en este momento, acá es día a día. Hay que esperar el resultado de las negociaciones del Ejecutivo con los manifestantes si es que se reanudan. Se han mostrado abiertos y el país espera eso, diálogo y paz porque se están viviendo momentos muy difíciles, con pérdida de vidas humanas, policías disparando contra el pueblo, la toma militar de la Casa del Pueblo de los indígenas. No se puede dialogar con una pistola en la cabeza. Insisto, la Constitución dan herramientas para ser utilizadas en este contexto difícil.

El movimiento indígena ha sido protagonistas de muchos estallidos sociales. En el 2002 antes de la salida de Lucio Gutiérrez y en el 2019 contra Lenin Moreno, por citar dos cosas. La llegada a Quito tiene mucho simbolismo. ¿Hay similitudes con esas protestas?

Indudablemente. El movimiento indígena ha escrito gestas importantes en la historia de nuestro país pero, sin quitarle mérito, es fundamental mirar este nuevo momento, con jóvenes en las calles, mujeres, trabajadores, que puedan sumarse voluntariamente a la movilización para demandar derechos, respeto y una política económica distributiva y no especulativa.

Esto reconfigura las fuerzas sociales y nos permite ver cómo esta hecha la sociedad ecuatoriana. Me representan las formas que le ponen el cuerpo los jóvenes y mujeres feministas, le dan más volumen a la masa social que está en las calles.  El Gobierno se equivoca cuando pone como enemigo público a los indígenas cuando en la calle sabemos que somos más los que nos movilizamos. Es clave pluralizarlo para que haya voces diversas que le den la fundamentación al fenómenos social y para que el Gobierno escuche.

En 2019, las protestas terminaron con detenciones y exilios de dirigentes del correísmo que apoyaron esas marchas. ¿Creen que ahora pueda pasar lo mismo?

Indudablemente, y están construyendo el escenario para eso cuando dicen que el movimiento indígena no tiene capacidad de movilización y necesitan del correismo para financiarlas. Eso es contraproducente para el Gobierno, primero por no darle valor histórico y social a las marchas y esquivar la atención, endilgando eso a la Revolución Ciudadana. 

Sin embargo, el pueblo ecuatoriano sabe lo que pasa en el país y mas allá de lo que digan los medios, la gente sabe lo que pasa en la calle, y en la calle hay hambre, hay madres con sus hijos demandando derechos. Una madre indígena no camina kilómetros con sus hijos hasta Quito porque es terrorista o porque esté financiada, viene porque piensa en un futuro mejor para ellos. 

No se puede dialogar con una pistola en la cabeza. Insisto, la Constitución dan herramientas para ser utilizadas en este contexto difícil.

Si Lasso no tiene empatía ni lectura social y política de lo que pasa en el país corre riesgo su propio Gobierno. Tiene que bajar los decibeles y buscar los mecanismos y un interlocutor válido para que pueda materializarse los diálogos que reclama el movimiento indígena y las organizaciones que lideran ese proceso.

La desaprobación de Lasso supera el 80 por ciento, tiene minoría en la Asamblea Nacional y lleva semanas con la gente en la calle. ¿Cuál es su base de sustento hoy?

Los grandes medios de comunicación que son parte del establishment ecuatoriano y juegan un rol de defensa del Gobierno como lo hacen las fuerzas de seguridad pública y los militares. Pero yo diría que parte de ese debilitamiento de la imagen alcanza a algunos sectores económicos que lo apoyaron pero no están de acuerdo con el rumbo. Probablemente no estén dispuesto a que era presidente de un paso al costado como piden las organizaciones de base y al ser un gobierno funcional al neoliberalismo siempre hay alguien que lo salve. La realidad es que por más soga que reciba, su gestión tiene nula credibilidad y legitimidad .

¿Ustedes creen que debería dar un paso al costado?

Mas que creerlo, son salidas, porque si llevamos todos estos días de movilizaciones y no aún no ha existido ni un solo vestigio de diálogo esto va a ocasionar y está ocasionando que las marchas se expandan por todos los Estados del país. Los sectores agrícolas, las Costas, Esmeralda, Guayaquil, etc. 

Si el presidente no convoca al diálogo para retomar el normal funcionamiento institucional lo que hay que generar es una salida. Justamente, cuando hay conmoción interna como dice la Constitución lo que se debe aplicar es la muerte cruzada.  

Si Lasso no tiene empatía ni lectura social y política de lo que pasa en el país corre riesgo su propio Gobierno

Pero eso va más allá de lo que creamos nosotros, el instrumento que tenemos para utilizar es la muerte cruzada y como te dije antes, nosotros ponemos nuestros cargos a disposición, lo hicimos cuando criticamos los Pandora Papers e iniciamos una investigación, esto no es nuevo. Ahora es hay que analizar todo estas opciones. Nosotros nos vamos a nuestra casa pero Lasso debería irse a la suya.

Ecuador fue el primer país que comenzó el proceso de estallidos sociales de 2019. Después vino Chile y Colombia. Estos dos países canalizaron el descontento votando líderes de izquierda. ¿Por qué no ocurrió lo mismo en Ecuador?

Diría que en él Ecuador, las fuerzas progresistas no están unidas en causas comunes. Acá existe el movimiento Pachakutik que es el brazo político de la Conaie y en su estructura existen dirigentes que le hacen el juego al derecha neoliberal. Es muy complicado llegar a acuerdo con ellos porque tiene una bancada de 25 pero dividida en cuatro bloques y el acuerdo con el Gobierno para poner a la presidenta de la Asamblea Nacional Guadalupe Yori los ata a la derecha. 

La diferencia con Chile y Colombia es que allí las fuerzas progresistas no se desintegraron y tuvieron la capacidad de ampliar. Lo que pasó con la Costa Pacífico y el voto negro para Petro en Colombia es histórico. Esto demuestra la enorme importancia de la convergencia para un proceso de cambio. Acá, Pachakutik permitió la llegada de un banquero como Lasso. 

Pero no se trata de echar culpas, ahora hay que pensar en el futuro y la Conaie con Iza  al mando tiene una mirada mas social. La única manera de ganar es dialogando y generando la convergencia con todos los sectores progresistas. 

FUENTE:LPO

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