lunes 8 DE agosto DE 2022

RECLAMO DE SALUD – CRISIS INSTITUCIONAL

Nuestra provincia está atravesando una crisis política, social e institucional de las más importantes del último tiempo. A casi dos semanas de cortes de rutas, protestas y movilizaciones creo oportuno dar a conocer mi opinión al respecto, manifestó el Diputado Provincial de Juntos por el Cambio Lucas Castelli .


Como primera cuestión, y la más importante, considero que es justo el reclamo de los trabajadores y trabajadoras de la salud que vienen bancando en primera línea los embates de una pandemia que está haciendo estragos en todo el mundo. Es necesario que el personal de la salud tenga sueldos dignos, condiciones laborales acordes, estructura escalafonaria con posibilidad de crecimiento, tareas jerarquizadas, etc. Todo ello, con mayor razón aún en este contexto de emergencia sanitaria.


Cómo llegamos hasta acá es la pregunta que gran parte de la sociedad neuquina se hace. Humildemente, creo que estamos atravesando esta difícil situación por varias cuestiones:
1.- Estamos en presente de un gobierno provincial, el que conduce Omar
Gutiérrez, que no cree en el diálogo institucional. No existe diálogo, ni
comunicación alguna, entre el Ejecutivo y las fuerzas y, partidos políticos con representación en la provincia. Sólo una vez fuimos convocados a una reunión virtual durante el pico de contagios de 2020 y con la finalidad de buscar los apoyos que su propio partido no le brindaba; nunca más. Hemos planteado críticas constructivas y opiniones respecto de diversas situaciones de las cuales no tuvimos ninguna respuesta. Todos/as me han visto repudiar expresiones de dirigentes en contra la cuarentena o subestimando la pandemia. El voto popular me dio la posibilidad y la confianza para ser diputado y desde allí construir una posición crítica del gobierno, pero responsable.

2.- Por otro lado, hay que decir que esta crisis es fruto de un modelo de
negociación sindical que está agotado. Ese modelo, es el del gobierno provincial negociando sólo con Quintriqueo, a espalda de los trabajadores y trabajadoras y por fuera de todos los canales institucionales correspondientes. Ese modelo fue garante de la paz social neuquina durante varios años, pero hace tiempo que se viene cayendo a pedazos y el gobierno de Gutiérrez no quiso verlo; no vio las marchas de
UPCN, tampoco las permanencias de ATEN tres meses antes de que empiecen las clases, no vio las protestas de los/as profesionales de la salud y tampoco advirtió que cerrar un acuerdo tan magro, para el sector que más puso el hombro en este contexto, iba a traer problemas.


3.- Con toda esa situación ya consumada, ¿por qué el gobierno provincial no se sentó a negociar el primer día evitando los problemas que su desidia nos está generando? Primero negó la situación, después la subestimó y ahora directamente está convencido que sólo estamos frente a maniobras
desestabilizadoras y no frente a un legítimo reclamo.

No soy ingenuo. Tengo claro que hay muchos sectores “montados” sobre el
legítimo reclamo de los/as trabajadores/as de la salud y cuando digo “muchos” también me refiero a sectores dentro del MPN que constantemente están llevando a los espacios institucionales, una interna que aniquila y corroe el poder institucional que el pueblo neuquino puso en cabeza del gobernador.


4.- En este punto, creo que es necesario reencauzar el conflicto. Reabrir una
instancia de negociación real, con los sindicatos representativos del sector, incluir al gremio SIPROSAPUNE (ya que su exclusión sistemática de mesas salariales y de la negociación colectiva el sector ha demostrado que lejos de resolver una situación, la empeoró) y salir del ámbito del Ministerio Público Fiscal. La negociación salarial debe darse en su lugar natural, la subsecretaría de Trabajo de la provincia. Creo que el gobierno tiene las herramientas para dar un aumento razonable, que pueda tener carácter de extraordinario (sólo para el sector salud) por el sector que cargó la pandemia sobre sus hombros.


La impericia y la desidia del gobierno provincial, junto con la burocracia sindical de Quintriqueo, le hicieron perder a la provincia y a Vaca Muerta 2.5 millones de dólares por día y un millón de metros cúbicos de gas de producción para el invierno; ello, sin contar la pérdida absoluta de confianza de los inversores y las tremendas pérdidas para las pymes del sector, empresas de servicios y el disgusto de muchos/as ciudadanos/as.
Neuquén necesita diálogo, consenso y rutas liberadas.
Resuelta la coyuntura, llamo a todos los partidos y fuerzas representativas de la provincia del Neuquén a un gran acuerdo de paz social y trabajo institucional serio, trabajando en la construcción de consensos, con responsabilidad, respetando las diferencias, pero con el diálogo como necesidad.

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